
Del diario de Casandra Rattengift; extracto desconocido
“En el papel está el exterminio
que designó el demonio,
pero te vas a dormir
Sin nada escrito y con insomnio.”
He perdido la noción del tiempo. Sé que no debía, pero lo he hecho. Se me escapa el número de días que llevo aquí. No tengo batería en el móvil, ni internet, ni calendarios… No tengo guías. Ni norte. Ni horizonte.
Sé que muy posiblemente esto no llegue a nadie. Que esta misiva dirigida a quien pueda interesar se perderá en los océanos del tiempo. También sé que lo más probable es que si alguien la encuentra, yo ya no esté aquí para reclamarla.
La cabeza me da vueltas y las drogas me nublan el juicio. En cuanto desenfoco un poco la vista, ejércitos de luces y sombras me carcomen los ojos. Me invaden la mente. No sé cuánto tiempo llevo encerrada en esta jaula de oro que es el Palacio. Atrapada entre sus cálidos muros y sus cortinas de raso. No guardo consciencia de las veces que sus sábanas de seda han cubierto mi cuerpo…
Y si ahora escribo, es para no gritar. Para no sacar fuera de mí todo el miedo que me destroza por dentro.
Estoy en la segunda planta. Como siempre. Desde este balcón puedo ver el vasto jardín en su totalidad. La Dama Noctis hace horas que extendió su fino manto azabache sobre las plantas, los árboles, los hombres…
Allí abajo, entre los parterres y los rosales, una réplica de la Venus, tan “desbrazada” como la original; aguarda en silencio.
Malheureusement, no es época de vino y rosas.
La miro fijamente… Y ahora sé lo que sintió Marquise al enamorarse del ángel de piedra tallado en su castillo.
Frío.
Un dolor agudo, intenso, gélido. Una punción de escarcha que me recorre la columna y me atraviesa el alma. Un cóctel molotov bajo cero que me agrieta el cerebro. Venus parece sonreírme.
“Recuerda siempre que cuando miras al abismo… El abismo te devuelve la mirada.”
La mortecina capa de lluvia se precipita sobre ella. Así sucede siempre. Las gotas que resbalan por su rostro le dan el aspecto de mujer desconsolada que tanto reconozco en mí misma.
La observo desde el balcón. Así sucede siempre. A la manera de Romeo y Julietta.
Paso un pie por la barandilla. Después el otro.
Salto.
El aterrizaje es doloroso. Así sucede siempre. Pero lo prefiero. Bendito dolor que me recuerda lo no-viva que estoy.
“Dadme dolor real a fin de que el imaginario no me venza.”
Me arrastro magullada hasta Venus. El temporal arrecia. Siento el agua envolviéndome. Abrazo la estatua con fuerza y me acurruco contra su marmórea piel. Miro hacia arriba. Está allí. Vigilándome. No hay salida.
Y así, noche tras noche. Oscuridad tras oscuridad. Lamo mis heridas aferrada al corazón pétreo de un mito….
Casandra Rattengift

y aki es donde se nota que nuestra primogena toreador es, no solo una toreata, sino tambien una escritora de, esperemos futuro, exito mundial. XD ^^
ResponderEliminarQué mono eres y qué te echo de menos!! XD
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