En primer lugar permitid que me presente. Escribo esto para mí mismo, pero aún así he de hacerlo. Es el estigma de quien ha vivido algo más de un tercio de su vida del espectáculo y ha pasado sus últimos años sobre un escenario, dedicándose a la segunda cosa que más amó nunca: Tejer ilusiones.
Mi nombre es Asderel O'Connor, y mis raíces se extienden hasta Irlanda y España... si bien mis pies me han llevado por todo el mundo hasta acabar en Norteamérica. Mi padre era de del país de los Sidhe, mi madre de tierra de meigas; no es de extrañar, pues, mi amor y mi fascinación a todo lo invisible y lo sutil; al misterio, a los secretos, a la noche... y a las maravillas que estos esconden.
Desde que de pequeño lograse domar a una moneda para que bailase entre mis dedos, mi habilidad no ha hecho más que crecer, y si bien usaba métodos mundanos, y no auténtica magia, siempre tuve la sensación de estar creando cierto tipo de magia, a mi manera. Cuán equivocado estaba...
Mi pasión por lo sobrenatural me llevó a entrar en ciertos círculos... selectos, por decirlo de algún modo. Mi búsqueda de magia verdadera terminó haciéndome un nombre entre algunos ocultistas de Chicago, en parte facilitado por mi fama de ilusionista, siempre in crescendo en cada nueva ciudad que pisaba. Por desgracia, mi tenue resplandor atrajo las miradas de quienes se ocultan donde la luz del Sol no llega.
Si mi curiosidad irrefrenable de ahondar en lo oculto me llevó hasta las bestias de la noche, estas se llevaron a cambio al que fue mi otro gran amor en mi vida: Nerea, mi amante y prometida. Un malnacido que luego averigüé, pertenecía a una subespecie llamada 'Tremere' (En estos rudimentarios términos me lo explicaron) la tomó forzadamente como ayudante para demostrarme de una manera particularmente sangrienta qué era la verdadera magia. Ese traumático momento se repite en mis pesadillas cada noche desde entonces.
La criatura me despojó en un instante de mi mayor ilusión para vivir. Sin Nerea, mi arte sólo provocaba en mí desasosiego. ¿Esa era la magia verdadera que buscaba? ¿La responsable de la muerte de mi amor verdadero? Dejé los espectáculos, languidecí durante semanas apenas probando bocado... Pobre Amanda. Mi preciosa ayudante cuidó de mí mientras me sumía en aquel pozo de desesperación vital y abandonaba mi cuerpo y su cuidado para sumirme en vanos pensamientos de venganza y suicidio que se alternaban en mi mente nublada por la tristeza y la rabia. No podía hacer nada contra un ser así siendo yo poco más que un simple mortal. Al final concluí que no podía seguir estancado en aquel estado depresivo. Debía elegir entre abandonarme a los brazos de la muerte, o seguir la senda de la venganza. Y escogí.
Escogí ambas. Sería uno de ellos.
Renuncié a la vida, pues sólo como vampiro podría acabar con otro vampiro.
Busqué la manera más rápida de convertirme. Localicé al primer chupasangre que pude encontrar y lo seduje, no sé cómo, para que me abrazase... mis recuerdos de esa noche parecen haber sido robados, y no me extraña. En este mundo de tinieblas hay demasiadas cosas que no entiendo.
Por eso escribo este diario.
Mi nombre es Asderel O'Connor, y estas lineas son sólo para mí. Escribo este diario para no volverme loco. Escribo este prólogo para no olvidar quien soy, ni quien fui. Esta noche he visto y sentido cosas que me cuesta creer, aún a pesar de haber tenido siempre una mente abierta a lo sobrenatural, y ser yo mismo desde hace poco un ente de dicha naturaleza.
Pero eso lo relataré a continuación. Habrá tiempo para contar toda la historia... pues presiento que apenas acaba de comenzar.

buen comienzo pero tenemos que cambiar el nombre de tu mujer..o no..yaq lo pensare
ResponderEliminarMOLA
ResponderEliminar